miércoles, 9 de septiembre de 2009

García Márquez, Gabriel


     Luego se tomó cuatro tazas más de café para hacer tiempo (…)
(El amor en los tiempos del cólera)

     (...) experimentó la desazón del anhelo frustrado.

     -Parecen zapatos de huérfano -protestó-. Cada vez que me los pongo me siento fugado de un asilo.
(El coronel no tiene quien le escriba)

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