martes, 21 de septiembre de 2010

Díaz, Geno


La cueva del chancho



Y mire, diga, déjeme este rato para mí solo que me gusta de alma atorrar así en la evocación que no es una vieja alcahueta como la memoria.


- ¿Por qué te fajaba?
- Porque tenía razón. Yo le fallé.


Nos quedamos callados escuchando el susurrar de los fantasmas que no queríamos nombrar pero que se movían a nuestro alrededor. Él no preguntó y por lo tanto no le conté.


- Las mujeres son casi todas iguales -lo retrucó Joaquín que no había llegado como Secu al capítulo "exaltación de la amistad"- Si les quitás la literatura que vos les ponés queda solamente un esqueleto de perro parado en dos patas. Las vestimos con demasiadas cosas a las minas. Y no se lo merecen. (...)


Es necesario practicar la virtud. Sobre todo cuando no queda más remedio.

Un buen empleado debe tener contracción al trabajo, humildad, afán de ahorro y continencia, me dijo. Y se fue al quilombo.
- Usted tiene la gran astucia de portarse como un soberbio pelotudo cuando le conviene ¿verdad?... Para algo tiene que servir llegar a viejo...


Pero era por demás ambicioso, iba a lo suyo sin importarle un carajo los demás y mucho menos los medios que empleaba para asegurarse su cacho de hígado hervido en el plato de lata de cada día. Un estúpido de los que creen en el éxito. Y yo soy otro imbécil, un iluso que apuesta (...)

No te faltan los dolores, claro, pero no hay tiempo para sufrirlos. Más adelante, si la vida te da respiro, podrás revisarte las cicatrices. Algunos boludos confunden ese lamerse las heridas con la nostalgia por el pasado perdido y la remadre puta que los parió

Se producían tensos silencios que él o su mujer poblaban con palabras baldías de esas que caen al suelo y las barrés y no pasa nada.

Zárate, luego de profundas meditaciones que le ocuparon ocho segundos de su tiempo (...)

- (...) El mundo es redondo, Miñán. Vos le das una patada en el culo al que va delante tuyo y la patada da la vuelta al mundo y acabás ligándola vos.
- Vamos, no seas ingenuo, si sabés que no es así.
- No me importa cómo es. (...)

Y a uno le parece que siempre va a haber tiempo para todo...

- (...) "la vida es una herida absurda"... -le respondí encendiendo un cigarrillo a falta de algo inteligente que hacer a esa hora y en ese lugar.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mann, Thomas









Confesiones del estafador Félix Krull

Yo pensaba: "Este hombre se fuma un buen cigarro con un buen café. Esta es una combinación sumamente agradable; y lo agradable es, de todos modos, una forma menor de la felicidad. Hay circunstancias en las cuales uno debe conformarse con eso."

viernes, 3 de septiembre de 2010

Bernhard, Thomas














En esos pensamientos en que, durante todo el año, pienso una y otra vez, no he podido llegar lógicamente a ningún resultado.


Constantemente intentamos descubrir motivos ocultos y no avanzamos, sólo complicamos y trastornamos aún más lo que ya está suficientemente complicado y trastornado. Buscamos un culpable en nuestra estrella que, la mayoría de las veces, si somos sinceros, sólo podemos calificar de mala estrella. Cavilamos sobre lo que podríamos haber hecho de otra forma o mejor, y sobre lo que, posiblemente, no hubiéramos debido hacer, porque estamos condenados a ello, pero no conduce a nada.

Ese pensamiento es, ciertamente, absurdo. Por otra parte, como sé ya con seguridad en el curso de mi vida, precisamente los pensamientos absurdos son los más claros y los más absurdos los más importantes.