sábado, 5 de marzo de 2011

Flaubert, Gustave


La educación sentimental


Nada es tan humillante como ver triunfar a los tontos en las empresas en las que uno fracasa.

(...) esperaba sentir espasmos de alegría, pero las pasiones se debilitan cuando se las cambia de ambiente (...)

(...), y su veleidad de abnegación se desvaneció, pues no era hombre capaz de ir lejos en busca de ocasiones.

En cuanto a engañar a un amigo, Arnoux, en su lugar no se habría preocupado por ello; además creía tener derecho a no ser virtuoso con su querida habiéndolo sido siempre con su esposa, pues creía haberlo sido, o más bien habría deseado estar convencido de ello para justificar su pusilanimidad.

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