martes, 19 de octubre de 2021

Collins, Michael.

      -Se nota que no hace mucho que vive aquí. Esto es normal en Montecito. Hagan lo que hagan, lo hacen las veinticuatro horas del día. El trabajo y la vida son una misma cosa para ellos.Así se hacen ricos. Acciones, bonos, inmobiliarias, exportaciones-importaciones, venta de coches, construcciones, joyas, lo que quiera. Vaya donde vaya, cuando sea y donde sea, siempre están comprando, vendiendo o haciendo negocios. El resto es perder el tiempo.
No era una mala descripción de los ricos y poderosos. Los Carnegie, Rockefeller, DuPont nunca habían dejado el trabajo en la oficina, e incluso los que heredaban millones protegían sus privilegios las veinticuatro horas del día. Los únicos que separan el trabajo del placer son los pobres, que no tienen nada que proteger.


     Santa Bárbara es una ciudad más pequeña incluso de lo que parece, y en Garden pasas rápidamente del semibarrio a la clase media, y a la riqueza y pequeña nobleza del Upper East. Casi todo está pulcro, limpio y verde, las diferencias son de medida, elegancia y poder. 

-¿Es un experto en armas?
-Tiene una colección en su perrera que avergonzaría a un general argentino.
-¿Armas blancas? -dije.
-Todos los tipos. Equipo de comando, un armamento de tanque. No sale nunca sin su rifle, ha amenazado a todo el mundo en el barrio, y a todos los campistas o turistas que pasan por aquí.

(Castrato)

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