miércoles, 28 de enero de 2015

Baricco, Alessandro. Esta historia.

Porque el corazón de los hombres no corre recto, y no hay orden, tal vez, en su caminar.

Odio los signos de exclamación. En estas líneas coloco tantos porque el único tono que se me ocurre para dar las gracias es el surrealista que siempre tiene Vonnegut en sus libros, una milagrosa vía intermedia entre la cogorza y el humor inglés. Es de él de quien proceden todos estos signos de exclamación. ¡Larga vida al gran Vonnegut!

(...) lo miró como podría haber mirado un charco de vómitos en el vestíbulo de un hotel de cinco estrellas.

-Creo que es algo que tiene que ver con la espera. Si es capaz de esperarte, te ama.




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