miércoles, 3 de octubre de 2012

Nothomb. Antichrista



(...) me miraba de reojo, con expresión de estar pensando que mi emoción era el colmo de lo grotesco. Probablemente estaba en lo cierto, pero yo deseaba que se callara: todos tenemos derecho a nuestra pequeña y necia satisfacción, por fin estaba viviendo la mía, esas alegrías eran frágiles, bastaba una sola palabra para acabar con ellas.



Nunca leí tanto como en aquel período: devoraba, tanto para compensar las carencias pasadas como para afrontar la inminente crisis. Aquellos que creen que leer es una evasión están en las antípodas de la verdad: leer es verse confrontado a lo real en su estado de mayor concentración; lo cual, extrañamente, resulta menos espantoso que tener que vérselas con perpetuas diluciones.

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