lunes, 8 de marzo de 2010

Cercas, Javier. Soldados de Salamina.








(...) allí se podía vivir, pero no escribir, porque la escritura y la plenitud son incompatibles.

(...) la cabeza me hervía, y en algún momento, de forma inevitable, porque la edad y los fracasos imprimen prudencia, traté de refrenar el entusiasmo recordando mi último descalabro.

Porque uno nunca encuentra lo que busca, sino lo que la realidad le entrega.

La realidad siempre nos traiciona; lo mejor es no darle tiempo y traicionarla antes a ella.

Quizá porque en aquel momento pensé que no iba a volver a verle, que iba a recordarle así para siempre.

(...) porque las palabras sólo están hechas para decirse a sí mismas, para decir lo decible, es decir, todo excepto lo que nos gobierna o hace vivir o concierne o somos.

- Me gustaba. Ahora ya no la escucho: cada vez que lo hago me sienta mal. De repente me pongo a pensar en lo que me ha pasado, y sobre todo en lo que no me ha pasado.

Comprendí que hacía mucho tiempo que le urgía hablar con alguien de estas cosas; comprendí que yo sólo le estaba escuchando en compensación por haberme contado su historia.

Un poco intimidado por la cercanía de Miralles, me pregunté si también los veteranos de Salamina tendrían ese aire derelicto de viejo camionero atropellado.

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