miércoles, 28 de agosto de 2024

Saccomanno. El oficinista

 A medida que las palabras y los gestos se suceden, todo le sugiere un sueño realizándose. Le duele pensar que quizá lo trágico de un sueño no es que pueda concretarse. Es el despertar. Porque una vez que se le tomó el gusto, la vida sería intolerable si no vuelve a repetirse. Y uno será más desgraciado que antes, cuando ignoraba cómo era esa felicidad.


Así es la vida, recapacita: en medio de un drama nos distrae un inconveniente menor. Y este percance secundario pasa a ser central.

Bodoque. Amigo


 

viernes, 9 de agosto de 2024

Onetti. Tan triste como ella

(...) apenas envejecida pero a punto de alcanzar su edad en cualquier momento, de golpe, y quebrarse allí en silencio, desmoronarse roída por el trabajo sigiloso de los días.

No es un poema, es la explicación de que tuve un motivo para escribir un poema y no pude hacerlo.

Como todos los hombres, había decidido mentir, mentirse a sí mismo y confiar.

Completé el almuerzo con una propina de borracho o de ladrón (...)

(...) aceptaba haber acertado en los desconciertos, los miedos, las dudas de la infancia: la vida era una mezcla de imprecisiones, cobardías, mentiras difusas no por fuerza siempre intencionadas.

El inglés de los embarcados es un idioma universal; y siempre sospeché que algo semejante ocurre con el whisky en toda latitud y altura, se trate de alegría, desdicha, cansancio, aburrimiento (...)

 

jueves, 18 de julio de 2024

El cambio, las ilusiones. Rodolfo Rabanal

      (...) donde actualmente vivo dispuesto a cambiar de vida. Lo de cambiar de vida es siempre una mentira: uno no cambia nunca, a menos que empeorar se entienda como un cambio.

     Cómo es posible, me pregunto, que la naturaleza humana nos juegue semejantes bromas. Es fatal. Uno cree que el contacto con la flor recién amanecida, fresca de rocío y luminosidad (bueno, tal vez esté exagerando, pero usted me entiende), uno cree, digo que ese contacto abolirá el entumecimiento amargo que a uno lo aqueja; uno se ilusiona pensando que hallará un remedio para el bruto descreimiento de toda una vida, pero no, nada de eso.

     (...) con la malsana obsesión de quien no cree del todo haber perdido lo que perdió.

     Una cosa es estar solo y otra es quedarse solo.

(La mujer rusa)