-¡Pero ésa es una suerte! La vida sería aburridísima si pudiéramos repetir todo con exactitud. En las leves variaciones de las cosas que intentamos repetir porque alguna vez nos hicieron felices está el gran riesgo. Y allí asoma la posibilidad de la dicha.
Así sucede siempre: la costumbre y la familiaridad con que solemos convivir con obras geniales nos vuelven displicentes hacia ellas.
Por otro lado, toda venganza asesta el golpe mortal al punto débil de la víctima. ¿Cómo hallar el punto débil de Ludovico Amalfitani, el mercader que era, en sí mismo, el hombre hecho debilidad? El talón de Aquiles -como bien dijera Giovanna Fulco- sólo es localizable en héroes y semidioses como Aquiles.
(...) estupefacto, ofendido, se sumió en silencio ostral.
(De Crónica de alados y aprendices)
El amor es impuntual por donde se lo mire. Siempre es peor de lo que esperábamos o mejor de lo que creímos. Siempre temprano o tan tarde.
(De Radiana)
sábado, 21 de enero de 2017
viernes, 6 de enero de 2017
Whisky, Fontanarrosa.
Pat Sullivan observa dentro de su vaso de whisky. En verdad, no le gusta demasiado el whisky y no entiende por qué lo ha aceptado. Adentro, tontamente, el cubo de hielo gira con lentitud en tanto se deshace. Aquélla es su vida: gira y gira sin mayor sentido en tanto se licúa. La comparación es válida.
( De Un cuento de navidad, en Uno nunca sabe y otros cuentos).
( De Un cuento de navidad, en Uno nunca sabe y otros cuentos).
martes, 3 de enero de 2017
Ambler, Eric
-No me sorprende -fue la amarga respuesta-. Todo hombre tiene que justificarse de alguna manera. (De Viaje al miedo).
lunes, 14 de noviembre de 2016
Mutis, Álvaro. La última escala del Tramp Steamer.
(...) con la serena e imponente dignidad de los grandes vencidos.
A medida que pasa el tiempo, más hondo, secreto y poco visitado es el rincón donde van a ocultarse esas imágenes. Es así como trabaja el olvido: nuestros asuntos, de tan nuestros, pasan a ser extraños por obra del poder mimético, engañoso y constante del precario presente.
Sólo que, en mi caso, por esa rendija se me escapó la vida. La vida que quise vivir, es claro. Ésta de ahora es una tarea en donde sólo pongo el cuerpo. No es que lo hubiera perdido todo. Es que perdía lo único por lo que valía la pena seguir apostando contra la muerte.
(...) me di cuenta de que había hecho bien y que nada agregaría el hacerle saber algo que, para él, pertenecía a un ayer sepultado para siempre, si no en el olvido, sí, desde luego, en la tiniebla irrevocable de lo que nunca ha de volver.
"(...) No se preocupe". Fue en ese momento cuando comencé a preocuparme. Sé muy bien lo que en estos países significa la frase "no se preocupe". Debe entenderse como: "si algo nos pasa no hay nada que hacer, así que no vale la pena preocuparse".
Noticias que me empeñaba en esperar, más por impulso de mis deseos y ansiedades que por razones reales y tangibles.
(...) no había lugar para construir nada, para esperar nada que no fuera una descalabrada experiencia que haría de nuestra relación una madeja de reclamos silenciados, de culpas y frustraciones disfrazadas. Lo de siempre, en fin, cuando se parte de una distorsión de la realidad y tomamos nuestros deseos por verdades incontrovertibles.
martes, 18 de octubre de 2016
Nabokov. Lolita
Cuando procuro analizar mis propios anhelos, motivaciones y actos, me rindo ante una especie de imaginación retrospectiva que atiborra la facultad analítica que con infinitas alternativas bifurca incesantemente cada rumbo visualizado en la perspectiva enloquecedoramente compleja de mi pasado.
Por mi parte, yo era tan candoroso como sólo un pervertido puede serlo.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Principiantes. Albero, Miguel.
(...) un vino de mesa en tetrabrick que te deja los labios tan negros como la conciencia.
(...) experimentó esa sensación que se tiene cuando se conoce a un escritor cuyas obras nos entusiasman y al conocerlo todo en él nos disgusta. Queremos no haberlo conocido, porque si el autor de algo que nos agrada es deleznable, nos está diciendo (como si nos hiciera falta) que nosotros también lo somos.
El hotel programado para nuestra estancia era el de más relumbre de la ciudad y allí nos fuimos, aunque ninguno de los dos fuéramos aficionados a los hoteles de lujo, y no por vocación -que para eso nunca escasea-, sino por falta de práctica.
(...) A la memoria de Fermín Maroto van dedicadas estas páginas. Sigan su ejemplo que no el mío y persigan su sueño cualquiera que éste sea, y cualquiera que sea la edad a la que decidan lanzarse a su encuentro. Si no dan con él, habrán descubierto al menos una razón para vivir. Otros no podemos decir lo mismo. Porque si es verdad que todo termina mal, si al otro lado sólo nos espera la muerte, siempre resulta más elegante acabar en ruina que devenir puro escombro. A las primeras se las cuida y estudia, los otros damos con nuestros huesos en un contenedor, donde se tira todo lo que ya no sirve para nada.
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