miércoles, 11 de agosto de 2021

Modiano, Patrick. Villa Triste

     (...) el estribillo de la canción, que ya no me atrevo a cantar yo porque me recordaría aquel instante valiosísimo que viví.

     Y seguía aquella luz fría y amarilla que caía desde la bombilla y me dejaba embotado. Por la puerta entornada del comedor salía una música límpida y gélida, de esas que se oyen a menudo por la radio de noche y recuerdan a un aeropuerto desierto.

     Nunca he tenido más adelante momentos tan plenos y tan lentos como aquéllos. Dicen que se consiguen con opio. Lo dudo.

miércoles, 28 de abril de 2021

Dick. Café resignación,

 Lars era consciente de que la cafetería como institución contaba con el respaldo de una larga trayectoria. Esta invención había quitado las telarañas de las mentes de los intelectuales ingleses en tiempos de de Samuel Johnson, había erradicado la niebla heredada de los pubs del siglo XVII. La insidiosa combinación de catre, cerveza negra y de malta no había alentado la sabiduría, el ingenio chispeante, la poesía ni la claridad de pensamiento en la clase política, sino el resentimiento mutuo y generalizado, que habìa derivado en fanatismo religioso. Eso y la viruela habían diezmado a una gran nación.

     El café había invertido la tendencia. La historia había dado un nuevo giro decisivo... y todo por culpa de unos pocos granos congelados en la nieve que los defensores de Viena habían descubierto tras la retirada de los turcos.


     Exhaló un suspiro irregular, fruto del cansancio y la resignación. La clase de resignación que no es filosófica, ni estoica, sino simplemente de cuando uno se da por vencido.


(De La pistola de rayos)

De Santis. Vida, felicidad

      Hubo unos días en que fui feliz. Es inútil hablar de la felicidad, porque carece de toda señal extraordinaria, no es otra cosa que una luz distinta sobre las cosas de siempre.


     Bebí la última gota de café y estrujé el vaso descartable: así lo agregaba también a la lista de cafés a través de la cual podía contar mi vida y la de cualquiera.  

( De El teatro de la memoria)

martes, 3 de marzo de 2020

Banville, John. La señora Osmond

El tiempo no solo cura sino que al final exonera, aunque sea mediante un proceso de desensibilización.

(...) fingir ser lo que no era no encajaba con él, pues consideraba lo bastante poderoso su verdadero ser. Era lo único que salvaba a Lucifer: el Señor de las Mentiras era siempre la autenticidad misma.

lunes, 27 de enero de 2020

viernes, 3 de enero de 2020

Banville, John. El intocable


     Mi voz sonó extraordinariamente débil y forzada, como la de un dócil asesino contestando a la primera pregunta espantosa de la acusación.

     Es extraño que las pequeñas deshonestidades sean las únicas que quedan enganchadas en los sedosos filamentos de la mente.

    El momento se alargó. Ninguno de los dos habló. El tiempo puede detenerse, estoy convencido de ello; de algún modo, tropieza, se detiene y se pone a dar vueltas, como una hoja arrastrada por la corriente.

     (...) pero cierto desaliño general indica un sano desprecio por la exigente insistencia de los humanistas en el orden.

     Hay que ver lo que serena dejarse caer en medio de un grupo de gente más bebida que tú.

     Me encontraba en ese estado de embriaguez clarividente, aunque alucinatoria, en el que lo más normal adquiere un aspecto cómicamente transfigurado.

     ¿Cómo me explicaba el desesperado, mudo sollozo que brotaba en mi pecho cuando le miraba en momentos como aquél?

     -Pero, bien mirado -dije, volviendo a mi insulso tono sentencioso de viejo carcamal-, ¿quién de nosotros reconoce realmente la verdadera naturaleza de los demás?

     La culpabilidad es el único sentimiento que conozco que no disminuye con el paso del tiempo.

     ¡Qué sorprendente es siempre el tiempo cuando uno está borracho!

     Hay una fase de la embriaguez en la que, de repente, uno parece traspasar con sorprendente y absurda facilidad una puerta que toda la noche había estado intentando abrir en vano. Al otro lado de esa puerta todo es claridad y contornos definidos y tranquilizante certeza.

     Ráfagas de viento arrastraban las hojas muertas de un lado a otro del pavimento, en el que la lluvia recientemente caída empezaba a secarse formando charcos en forma de mapa. Estaba todo muy solitario, hermoso y triste, (...)

     Ya lo he dicho antes, y lo volveré a decir: las traiciones más nimias son las que producen mayor cargo de conciencia.

     Una tracería de gotas de lluvia tan finas como el encaje cubría con delicadeza los hombros de su abrigo.

    (...)mis recuerdos de ella están curiosamente difuminados, como los rasgos de una estatua deteriorada por la intemperie; sus contornos todavía permanecen, así como la impresión de su significado y su inexorable importancia: solo los detalles han desaparecido en su mayor parte.

     Me pregunto qué habrá sido de él, y si sobrevivió a la guerra. Tengo la impresión de que no. Era uno de esos clásicos personajes secundarios en los que los dioses ponen a prueba sus espadas, antes de ocuparse de los Héctores y Agamenones.

     ¿Qué es, me pregunto, eso que todos saben, menos yo?

     (...) de pronto quise volverme y marcharme rápidamente -podía imaginarme saliendo por la puerta de una zancada y bajando las escaleras-, dejando que algún otro extinguiera ese frágil cuadrado de luz sobre la mesa donde descansaba la mano de Nick, sujetando un cigarrillo de cuyo extremo se elevaba un fino penacho de humo azulenco, sinuoso, como una sucesión de interrogantes estremecedores.

     (...) y me miró sonriente, tenso, inquieto, desafiantemente imperturbable, todo al mismo tiempo.

     Eso es una fantasía, o hacerse la ilusión de que lo que nos imaginamos es la realidad, si no ambas cosas a la vez.