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lunes, 1 de septiembre de 2025

Saccomanno. Roberto y Eva

 Los segundos podían contarse con almanaques.


"Tu piedad debe ser más fuerte que mi amor". Y tenía saña en la cara al decirlo. Porque su querer era tan fuerte como su odio

jueves, 4 de abril de 2024

Argos el ciego. Gesualdo Bufalino.


 (...) con decisión, como alguien que va a comprar un revólver.


Pero algo querrá decir si aquellas antiguas jornadas siguen rociando la memoria de un rubio polvo dorado. Ciertas veces me parece envejecer encadenado a mi memoria, como envejecen en las cavernas los dragones custodios junto al tesoro. Sin que nunca llegue de fuera un solo paladín a desafiarles. ¡Pobres y rugosos dragones, con su cuerpo de escamas como estípites de olivo, encarcelados en la oscuridad, en espera de un espadón que les reluzca delante y compense su paciencia! Mientras pasan los años, y una herrumbre verde crece en las cerraduras de las arcas, y una gotera del techo de roca mide a largos intervalos el tiempo y el silencio.

 

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Lenta rapidez. Andrés Rivera

      Y lo que narraba era como islas refulgentes que flotaban y se extinguían con la lenta rapidez, para nuestro tiempo humano, de las estrellas.

(En esta dulce tierra)

miércoles, 13 de abril de 2022

Chitarroni, Luis. El carapálida

 Fue una década difícil. Pasaron muchos años pero haberla sobrevivido no comporta otro mérito que añorarla, algo que pasa con el tiempo recaudado por cada uno y que no tiene otra luz ni otro color que el que le asigna cualquier persona recordando. Y los años son lo mismo para cualquiera: tiempo perdido.


Solo quedó, por olvido o por alguna misteriosa razón -o porque el olvido es una misteriosa razón- (...)

jueves, 12 de agosto de 2021

Murakami, Haruki. Escucha la canción del viento. Pinball 1973

     Con el transcurrir del tiempo, todo había ido quedando atrás. A una velocidad casi increíble.

     Sentimientos que en cierto momento jadearon con violencia en su interior fueron perdiendo rápidamente sus colores, adoptando la forma de viejos sueños sin sentido.


     En retrospectiva (...) la mayoría de las cosas parecen bonitas.

lunes, 17 de julio de 2017

De Un viejo que se pone de pie, de Eduardo Sacheri.

     Si quisiera mitigar mi sentimiento de vergüenza podría decir que estaba muy solo, muy necesitado, muy frustrado. Que esos eran tiempos de un dolor atroz y silencioso. Pero hoy siento que no es excusa. Que no hay excusa para infligir dolor a los otros.

     De nuevo me tocaba ser el derrotado, la víctima, el extraño, el humillado.

     Tal vez Mariana fue la primera en demostrarme que las mujeres adivinan nuestros secretos porque están condenadas a entender mejor el mundo. Y eso me hacía sentir desnudo e indefenso.

     Cada mediodía, al volver a mi casa, me arrancaban el corazón. La sensación de tener un hueco frío en el pecho me duraba hasta la mañana siguiente, cuando Mariana me saludaba sonriendo y me lo colocaba de nuevo en su sitio. Amar a una mujer siempre es lo mismo.

     -Cuanto más viejo me pongo más pienso que somos lo que hacemos, pibe. No lo que decimos. Lo que hacemos.

     (...) como si la vida fuese larga, ancha y profunda, y siempre le sobrase tiempo.

     Seguramente me tocará recordar de nuevo todas estas cosas. Y otras muchas, porque las astillas del pasado nunca se clavan de a una. Y lo que recuerdo se mezclará con lo que no recuerdo. Con lo que dudo. Con lo que olvidé. Con lo que nunca supe y no tengo a quién preguntar.




martes, 4 de julio de 2017

Ruiz Zafón,Carlos


     Por fin me armé de la determinación que sólo encontramos cuando hemos de afrontar tareas absurdas y me decidí a poner término a aquella situación.

     Sus palabras tardaron en calar. Sólo tenemos oídos para lo que queremos escuchar, y yo no quería oir eso.

     Conservo sus consejos y sus palabras guardadas bajo llave en el cofre de mi memoria, convencido de que algún día me servirán para responder a mis propios miedos y a mis propias dudas.

     El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes.
(De Marina)

     (...) mis sospechas e inseguridades le habían supuesto una decepción y, aunque nunca lo iba a admitir, le entristecía pensar que dedicaba mis horas a pensamientos mezquinos y a dudar de la sinceridad de una mujer que no merecía.
     -Debe de pensar usted que soy un necio.
     Fermín negó.
     -No. Creo que es usted un hombre afortunado, al menos en amores, y que como casi todos los que lo son no se da cuenta.
(De El prisionero del cielo)


     El modo más eficaz de hacer inofensivos a los pobres es enseñarles a querer imitar a los ricos. Ése es el veneno con que el capitalismo ciega a ...

     Siempre creí que íbamos a ser inseparables, pero la vida debe de saber algo que nosotros no sabemos. No he vuelto a tener amigos como aquéllos, y no creo que los vuelva a tener.

     -¿Qué sé yo? Pocas cosas engañan más que los recuerdos.

     Me incliné para arroparle con aquella manta que hacía años que prometía donar a la beneficencia y le besé la frente como si quisiera protegerle así de los hilos invisibles que lo alejaban de mí, de aquel piso angosto y de mis recuerdos, como si creyera que con aquel beso podría engañar al tiempo y convencerle de que pasara de largo, de que volviese otro día, otra vida.

     Hágame caso. Salga de su cabeza y tome la fresca. La espera es el óxido del alma.

     (...) me he convertido a la monogamia, si no in mentis al menos de facto.

     Una cosa es creer en las mujeres y otra creerse lo que dicen.

     A medida que pasaban los meses aprendí a confundir la rutina con la normalidad, y con el tiempo llegué a creer que mi plan había sido perfecto. Pobre imbécil.

     La mayoría de nosotros tenemos la dicha o la desgracia de ver cómo la vida se desmorona poco a poco, sin que nos demos casi cuenta.

      El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas. Son crueles y vanidosas, sin conciencia.

     Me gusta pensar que la vida nos arrebata a los amigos de la infancia porque sí, pero no siempre me lo creo.

( De La sombra del viento)


     -Tonterías.
     -Tonterías lo son todo en esta vida. Es simplemente una cuestión de perspectiva.
     -Debería de poner eso en su libro. El nihilista en la colina. Un éxito cantado.
    -El que pronto va a necesitar un éxito eres tú. porque o me equivoco o debes de empezar a estar magro de fondos.
(De El juego del ángel)

sábado, 8 de abril de 2017

Lo que hice (Martin Amis)

     No llamé a nadie y nadie me llamó a mí. Me acosté borracho y con la ropa puesta, y cada mañana desperté aterrado; envejecí dolorosamente. (De El libro de Rachel)


martes, 11 de diciembre de 2012

miércoles, 9 de mayo de 2012

Burgess, Anthony




Cualquier hierro viejo
Todos los mitos se cumplían más tarde o más temprano en la vida diaria.

(...) Pero hay que pagarlo todo. La libertad es la cosa menos libre del mundo. Esto puede que alguna vez fuera una paradoja, pero los tiempos dan prueba de ello.

Poderes terrenales
Lo peligroso del recuerdo es que puede convertir a cualquiera en profeta.

Nadie hace el mal impunemente en ninguna de mis novelas. Eso, a veces, me preocupa porque, claro, el mundo no es así. Es como la novela que escribe la señorita Prism en La importancia de llamarse Ernesto. Los buenos acaban bien, dice ella, y los malos mal.   Por eso se llama ficción.  

A veces esta gente es muy quisquillosa. Al principio de mi estancia aquí intenté ser cordial, sabes, sentarme a la mesa con ellos en los bares, a mascar grasa. Luego, un día uno de ellos me dijo, era bengalí, sabes, doctor Shawcross, le desprecio. Me sorprendió mucho, te lo aseguro, así que le pregunté por qué, y me dijo porque se rebaja usted bebiendo con gente como yo.







Camas orientales
Crabbe se hallaba sentado en su casa a primeras horas de la noche, bebiendo melancólicamente ginebra con agua a la espera de que el alcohol, a modo de gran sinfonía romántica, le sumiera los nervios en un estado de quietud y resignación.





 
Fin de las noticias del mundo


-Pero la vida es también una cosa gris, monótona, ordinaria y agradable... una pequeña neurosis aquí, otra allá, inofensivas.

-La vida es curiosamente dulce -dijo-. Si no podemos tener mariposas de verdad, al menos podemos leer cosas sobre ellas y verlas centelleando en una pantalla de cine. Estoy agradecido por la oportunidad de vivir mi vida hasta el final.



El hombre del piano
(...) es, como Mme. Perpignan solía decir, echarles un afrodisíaco en el Pernod, concrétamente cantárida en las palabras de Mme. Perpignan. A propósito, ahora que sale el asunto, parece mentira la cantidad de insensateces que cometen las directoras de las Escuelas Secundarias al intentar que las chicas en edad de desarrollo resulten menos atractivas para los hombres por el sistema de hacerles vestir uniformes recatados, usar batas, llevar medias oscuras, cuando en la mayoría de los locales de strip-tease del Soho de Londres y de sitios similares las strippers suelen iniciar su número vestidas precisamente así, como cándidas colegialas.


Trémula intención
(...) pero yo estoy acostumbrado a otro tipo de mujer, por malo que sea.


Llueve en Roma
(...) Y no me preocupo. Bebe una copa, querido y viejo amigo, y deja que el mundo siga su curso.


Miel para los osos
La vida consiste en aplazar las cosas.


El doctor está enfermo
     El problema era elegir entre comprar una caja de fósforos o un pasaje de subte de tres peniques. Edwin estaba muy seguro de que ya no era posible encontrar fósforos que costaran menos de dos peniques la cajita. Con un penique y medio, tenía la absoluta seguridad de no poder comprar más de un cubito de extracto de carne. Era mejor hacer todo el trayecto a pie y ser el Prometeo de sí mismo: detener a desconocidos y pedirles lumbre sería molesto y olería a vagabundo de verdad. En el quiosco de cigarrillos de la esquina Edwin sacó sus tres peniques y medio, dejó dos en el mostrador, se disculpó por su aspecto y se fue con una caja de fósforos. Uno siempre se sentía mejor cuando tenía un elemento en el bolsillo.

     Los portales, y sobre ellos un grupo escultórico desnudo que simbolizaba el Sistema Educativo, estaban concebidos para intimidar. Las puertas eran de vidrio, y por lo tanto parecían estar siempre abiertas. También eso debía de simbolizar algo.

       -¿Cómo era el apellido?
     Una voz patricia, una secretaria rubia de aterradora elegancia: traje sastre negro, las piernas de un anuncio de medias en Vogue.
       -El apellido es Spindrift -dijo Edwin-. Doctor Edwin Spindrift.
       -Ah. ¿Y para qué deseaba ver al señor Chasper?
       Edwin preparaba una disertación sobre los usos idiomáticos del pretérito. Su título sería: "El pretérito como arma mortífera".

      Distinguiría esos ojos a un kilómetro de distancia. Son ojos de pervertido. Los dos somos unos pervertidos.


     -Sí -respondió Harry Stone, y con una tóxica esencia de amargura (bilis, ajenjo y aloes que destilaban su meollo más íntimo en una sola palabra) agregó entre dientes: "Mujeres..."

(...) Tan típico, ¿verdad?, de lo que pasa por ser entretenimiento en estos días... Grosería con una veta de crueldad, y tal vez un leve tinte de perverso erotismo. Vendedoras de tienda infladas hasta convertirse en Helena de Troya. Hombrecitos tontos que tratan de ser graciosos. Chicos estúpidos que aúllan. Adultos que deberían saber que eso no se hace.

    En 1954 Anthony Burgess acudió al Colonial Office para una entrevista de trabajo. Lo primero que le preguntaron con cierta sorpresa fue por qué quería trabajar en Kuala Kangsar. Burgess respondió que dónde estaba ese sitio. Le repusieron que en Malasia y que él había pedido un trabajo de profesor allí. Burgess negó que lo hubiera hecho. Los entrevistadores le mostraron una carta suya pidiendo el puesto. La firma de la carta parecía legítima. Burgess concluyó que debía de estar tan borracho (condición bastante normal en él) cuando la escribió, que la había olvidado. A falta de nada mejor, aceptó el trabajo. 
 En: http://asiabudayrollitosprimavera.blogspot.com.ar/2011/09/la-trilogia-malaya-de-burgess-1.html

miércoles, 9 de septiembre de 2009