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martes, 2 de diciembre de 2014

Trabajo ideal y palabras tristes, según Evelyn Waugh.


John Clutterbuck e Hijos,
Fabricantes de Cerveza y Vendedores de Vinos.
Mi querido Grimes:
El otro día, durante los deportes, usted me preguntó si por casualidad no habría algún puesto para usted en la cervecería. No sé si lo preguntó en serio, pero, en caso afirmativo, acaba de producirse una vacante que me parece que le convendría. Me alegraría ofrecérsela a cualquier amigo que se ha mostrado tan bondadoso con Percy. Empleamos a cierto número de viajantes para que visiten distintas tabernas y hoteles y prueben la cerveza a fin de comprobar que no ha sido aguada o adulterada en cualquier otra forma. Nuestro viajante más joven, que era amigo mío de Cambridge, acaba de enfermar de delirium tremens y ha tenido que ser suspendido. El salario es de doscientas libras anuales, con auto y gastos de viaje. ¿Le atrae esta proposición? En ese caso, ¿quiere comunicármelo en los próximos días?
                                        Suyo, sinceramente, Sam Clutterbuck.
-¡Mire eso! -exclamó Grimes-. ¡Un puesto para ángeles y mío con sólo pedirlo! Si esto me hubiera llegado hace diez días, toda mi vida habría sido distinta.
-¿No puede aceptarlo ahora?
-Demasiado tarde, viejo, demasiado tarde. Las palabras más tristes del idioma inglés.

(De Decadencia y caída)


lunes, 21 de julio de 2014

Waugh, Evelyn. Fechoría negra.

     Durante los últimos cuatro días, Basil había estado de juerga perpetua. Hacía una hora que había despertado en el sofá de un piso totalmente desconocido. Sonaba un gramófono. Una dama vestida con un peinador estaba sentada en un sillón junto a la chimenea comiendo sardinas en conserva que sacaba de la lata con un calzador. Un desconocido, en mangas de camisa, se afeitaba delante de un espejo apoyado en la repisa de la chimenea.
     El hombre le dijo: 
     -Ahora que está despierto, es mejor que se vaya.
     Y la mujer:
     -Creímos que estaba muerto.
     Basil:
    -No comprendo cómo estoy aquí.
    -Lo que yo no comprendo es por qué no se marcha.

 (...) rebosante de la satisfacción que arde en los corazones de los caballeros ancianos cuando se encuentran ante los infortunios de sus contemporáneos.

     -Oiga, ¿qué le parece si me diera ahora el dinero? Así le llevaré a usted a mi café. Es un lugar sucísimo; no es como en Londres. Pero verá. Tengo un coñac muy bueno. Y fresco, lo hice yo mismo el domingo.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Waugh, Evelyn. Latinoamérica... gnerosidad

Fue para él lo mismo que si se hubiera hallado en América Latina en una época de cataclismos y no fuera inglés, sino latinoamericano.
(¡...Más banderas!)



Se le ocurrió providencialmente en ese momento con la ejemplar rapidez de un acto justo, de esos que muy de tarde en tarde se producen en la vida; su nobleza era recompensada, si no de una manera superior a sus merecimientos, por lo menos más generosa que lo que él aguardaba.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Evelyn Waugh


Retorno a Brideshead


Nos pasábamos los vasos uno a otro hasta reunir seis, algunos con vinos mezclados, pues habíamos equivocado una botella. Entonces había que volver a empezar con tres vasos limpios cada uno y, al tiempo que las botellas se vaciaban, nuestras alabanzas se tornaban cada vez más exóticas:

-... un vinito tímido como una gacela.

- Como un duende.

- Moteado, como el prado de un tapiz.

- Como una flauta que se tañe junto a aguas tranquilas.

-... y éste es un vino viejo y muy sabio.

- Un profeta en su cueva.

-... y éste un collar de perlas sobre un cuello blanco.

- Como un cisne.

- Como el último unicornio.

Y dejábamos la luz dorada de las velas del comedor para salir a la noche estrellada y sentarnos sobre el borde de la fuente, refrescando las manos en el agua y escuchando medio borrachos su chapaleo y gorgoteo entre las piedras.

- ¿Crees que deberíamos emborracharnos todas las noches? -preguntó Sebastian una mañana.

- Sí, yo creo que sí.

- Yo también lo creo.



-A veces- dijo Julia-, siento que el pasado y el futuro se acercan con tanta fuerza por ambos lados que ya no queda sitio para el presente.


Elena



--Pero ¿encontró lo que quería?
--He aceptado lo que encontré. ¿No es lo mismo?