Caí en un abismo de oscuridad formado por los acantilados de mi propia memoria
(En Ese imbécil va a escribir una novela)
(otra falsa autobiografía fixticia en citas más)
Caí en un abismo de oscuridad formado por los acantilados de mi propia memoria
(En Ese imbécil va a escribir una novela)
Ardió allá arriba , como un cirio, consumida por el fuego lentísimo del rencor.
(En La casa)
Todo es tan inútil ahora,/Su mirada me acariciaba, me explicaba y me sostenía.
(...) con el leve desdén con que las mujeres muy bonitas circulan por la realidad. Pasea en Río de Janeiro, por la costa de la laguna (vi fotografías, encontré en la biblioteca varios álbumes sobre el Brasil). Ciclistas se cruzan con ella. Los que demoran en ella la mirada no regresan nunca más.
(En Teoría general del olvido)
Por desgracia, para alcanzar el futuro uno tiene que vivir el presente.
Resulta fácil reírse de la felicidad burguesa. ¿Pero existe alguna otra?
El deso es el anarquista primigenio y el primer agente secreto; no es sorprendente que la gente quiera verlo arrestado y a buen recaudo. Y justo cuando creemos que lo tenemos bajo control, nos defrauda o nos llena de esperanza. El deseo me hace reír porque nos convierte a todos en idiotas, De todas formas, más vale ser idiota que fascista.
(Intimidad)
¿Por qué resolver los problemas gastando plata?
Porque la plata sirve para eso.
(En Cronomoto)
(...) la vanidad de un diputado provincial cuando baja a Buenos Aires
(En A rienda suelta)
Al oir la llamada se incorporó trabajosamente y abrió las cuatro ventanas sobre la calle. Un chorro de calor entró en la sala de baldosas con un mismo pavo real anguloso, indefinidamente repetido , y muebles forrados con telas de flores. En cada detalle se observaba un lujo pobre.
(La mala hora)
--Ya está, se acabó. No sé quién le escribe los guiones, pero son muy malos. Etchenike, son viejos.
--Uno vive lo que ha leído.
--Leyó mal.
Lo sorprendió el discreto orden; el saludable desuso del fin de semana volvía a inaugurar lo gastado.
En cierta ocasión había dicho que las tres formas de vida más repelentes eran las ratas, las sanguijuelas y los relaciones públicas, en orden inverso. (Mientras los mortales duermen)
Negó con la cabeza, como si el mundo hubiera desperdiciado una vez más la oportunidad de tener alguna forma de poesía.
(...) tenía un aura irreal y parecía visible en la penumbra por el fulgor propio de su belleza.
(...) con una ternuracallada y dicha recóndita.
La impresión de juventud que daba se debía en gran parte a que no mostraba huella alguna de confusión, hábito o vicio, ya que la edad parece indicarse por confusión, hábito y vicio.
(...) búsqueda inútil, pues harapos de recuerdos te nublan la vista y no te dejan alcanzarla.
Este café tiene sabor a fracaso.
(...) fue hace ya tal cúmulo de tiempo que no vale la pena recurrir a los calendarios del recuerdo.
Me trasladó hasta un aroma de baldosas lavadas que ya casi no habitaba mi memoria, porque la alquimia de la felicidad depende de la justa mezcla de los olvidos.