--Traje vino. Para que te alegres.
Se alegró.
--Lugares tristes hay muchos. Y los conozco todos.
--Todos no. --Se ha reído.
--Casi todos.
(otra falsa autobiografía fixticia en citas más)
--Traje vino. Para que te alegres.
Se alegró.
--Lugares tristes hay muchos. Y los conozco todos.
--Todos no. --Se ha reído.
--Casi todos.
(...) por la necesidad que sienten todos los seres poco agraciados de pagar materialmente lo que para ellos es extraordinario: el interés y la simpatía.
--Imposible.
--Te sorprendería saber las infinitas posibilidades de lo imposible.
El memorista suspiró, envuelto en una pena delicada. La cafetería estaba vacía y solo se escuchaba el blando golpeteo de la lluvia. Era un día perfecto para experimentar la melancolía de lo imposible.(...) Ah, qué refinado lujo era la tristeza.
(En Lágrimas en la lluvia)
--Sí, la belleza alivia... --dijo Camille con súbita gravedad.
Se detuvieron un instante en aquella frase, como si el silencio permitiera que un pensamiento se encarnara.
(En Hacia la belleza)
Han sobrevivido a esa época que algunos creen feliz, porque en ella fueron jóvenes.
(En El escriba)
Sentía una vez más aquella puntada de... ¿de qué? Parecía una especie de pena diluida. Añoraba muchas cosas que nunca había poseído.
La suya era una soledad que la compañía no podía curar.
Todo como si nada hubiese ocurrido. Le desconcertaba. le ofendía la insensible e incesante continuidad de las cosas.
Ciertos momentos, pens´ó, se desgajan del flujo del tiempo y devienen leyenda en el acto. Toda su vida recordaría que estuvo ahí esa tarde, en ese bar, con el repiqueteo de la lluvia en la ventana y el destello de la suave luz exterior en los espejos de latón, en la medera de roble pulido (...)
La campana de la catedral daba la hora, y los ecos ondularon en el aire como anchas cintas de seda.
(...) conaeguir que vuelva a un estado de infelicidad normal. O algo similar,
(En Los ahogados)
A un mismo tiempo se miraron ambos y se detuvieron suspensos como ante un milagro.
(En La siembra de ajos)