lunes, 8 de diciembre de 2014

Infinitas posibilidades, por Banville.

A mis espaldas se extendían las infinitas posibilidades del pasado, una dispersión de naufragios. ¿Había en medio de todo un fragmento específico -la toma de una decisión, la elección de un camino, el seguimiento de una señal- que me demostrase cómo había llegado al estado actual? Pues no,claro que no. Mi travesía, como la de cada qisque, incluso la suya, su señoría, no fue cuestión de señales ni de marcha decidida, sino un ir a la deriva, una especie de moroso descenso, con los hombros encorvados bajo la acumulación gradual de todo lo que no hice. 

(...) y mi dolido corazón se tambaleó como si no fuera yo mismo al que recordaba sino alguien parecido a un hijo, amado y vulnerable, perdido sin remedio para mí en las honduras de mi propio pasado. 

Entonces me volví y me vi a mí mismo girando al volverme, como creo que aún me estoy volviendo, como a veces me figuro que siempre me volveré, como si éste fuera mi castigo, mi condena, simplemente este giro jadeante, desdibujado e infinito hacia ella.

Tomé otra ginebra doble. Se me tensó el rostro, que parecía una máscara de barco. Había alcanzado esa fase de la intoxicación etílica en la que todo encajaba en otra versión de la realidad. No parecía una borrachera sino una forma de esclarecimiento, casi, casi un desembriagarse.
(De El libro de las pruebas)

martes, 2 de diciembre de 2014

Parejas, por Tute

Publicado en La Nación, 1 de diciembre 2014.

Trabajo ideal y palabras tristes, según Evelyn Waugh.


John Clutterbuck e Hijos,
Fabricantes de Cerveza y Vendedores de Vinos.
Mi querido Grimes:
El otro día, durante los deportes, usted me preguntó si por casualidad no habría algún puesto para usted en la cervecería. No sé si lo preguntó en serio, pero, en caso afirmativo, acaba de producirse una vacante que me parece que le convendría. Me alegraría ofrecérsela a cualquier amigo que se ha mostrado tan bondadoso con Percy. Empleamos a cierto número de viajantes para que visiten distintas tabernas y hoteles y prueben la cerveza a fin de comprobar que no ha sido aguada o adulterada en cualquier otra forma. Nuestro viajante más joven, que era amigo mío de Cambridge, acaba de enfermar de delirium tremens y ha tenido que ser suspendido. El salario es de doscientas libras anuales, con auto y gastos de viaje. ¿Le atrae esta proposición? En ese caso, ¿quiere comunicármelo en los próximos días?
                                        Suyo, sinceramente, Sam Clutterbuck.
-¡Mire eso! -exclamó Grimes-. ¡Un puesto para ángeles y mío con sólo pedirlo! Si esto me hubiera llegado hace diez días, toda mi vida habría sido distinta.
-¿No puede aceptarlo ahora?
-Demasiado tarde, viejo, demasiado tarde. Las palabras más tristes del idioma inglés.

(De Decadencia y caída)


Iznogud en el psicólogo.