viernes, 2 de diciembre de 2011

"El férreo camino de la fatalidá", César Bruto

Brutas biografías de bolsillo: CASANDRA: esperta en adivinansas



            En la mitología griega,Casandra era hija de Hécuba y Príamo,reyes de Troya.


El que quiera istalarse con un consultorio de adivinansaS tiene que luchar con 2 contras muy serias: el allanamiento de la polisíA (cosa inposible de adivinar porque nadies sabe jamás qué cosas hará la polisíA), y que la clientela no tenga confiansa en los augurios del adivino. Y contra esos 2 inconvenientes tuvo que luchar casandrA, la hija de príamO, aquel que perdió su trono a causa de un tremendo insendio que no pudo ser sofocado a tienpo.

Se sabe que la seniorita casandrA tenía un privilejio enorme: podía antisipar el futuro de todas las cosas, indicando en forma infalible el día y la hora en que susedería cualquier acontesimiento(1). Y esa virtú tuvo su orijen en que siendo casandrA saserdotisA de apolO había sido dotada del don de la profesía, hasta que un día la tipa enpesó a conpadrear con sus poderes y a ser indiscreta con sus adivinansas, y entonses la condenaron a lo peor que puede ser condenado un adivinO: a que nadies le llevara el apunte en sus pronósticos, o sea masomenos lo mismo que haora le ocurre al odservatoriO meteorolójicO que cuando anunsia buen tienpO todo el mundO sale con piloto, y viseversa.

Era inútil que la pobre casandrA se arruinase el órgano produbtor de la voz (la larinjE) tratando de ser escuchada por sus parientes y amigos...

-¡Tené cuidado, no te metás! -le dijo a su padre, cuando los sitiadores de la siudá de troyA le ofresieron de regalo un tremendo caballo de madera-. ¡Mirá que te van a meter la mulA!

-¡Ja ja ja ja jaja! -contestó el reY troyano y padre suyo como ya digimos-. ¡Dejate denbromar con tus adivinansas!

¡Y si no fue sierto lo que desía casandrA, que venga homerO y lo diga!

Llena de tristeza, porque sabía todo lo que iba a suseder, la muchacha llegó a misenaS como esclava del reY agamenóN, que regresaba triunfante, contento y con grandes proyebtos para el futuro... Y la casandrA hubiera querido desirle a gritos: "Dispará, que vas a morir asesinado! ¡No volvás a tu casa, que tu muger tengaña con el amigo mas fiel!", pero se calló la bocA y dejó que la marcha de los acontesimientos siguiera su curso por el férreo camino de la fatalidá... Y agamenóN fue asesinado, como es del dominio público; y casandrA -¡y eso tanbién lo sabía!-, fue asesinada cuando le llegó el turno.

Triste final el de algunas adivinaS: ¡cuando no las persigue la polisíA, las revienta el esetisismo de la jente!

NOTAS: (1) Todo en el mas alto nivel, sentiende, o sea que casandrA no daba datos para las carreraS de caballos, ni para la lotería, ni la quiniela ni nada.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Mendoza, Eduardo. Riña de gatos: Madrid 1936



(...) experimentaba los lacerantes remordimientos del traidor neófito.

Por suerte una propina soluciona cualquier problema de un modo satisfactorio. En este país todo se arregla con una buena propina. Cuando llegué me costaba entenderlo pero ahora me parece un sistema magnífico: permite mantener los sueldos bajos y al mismo tiempo escenifica la jerarquía. El trabajador cobra la mitad y la otra mitad se la tiene que agradecer al amo redoblando el servilismo.

-¡Válgame el cielo, esa cabecita loca los hace ir a todos de coronilla! ¿Qué les dará?
-Lo que dan siempre las mujeres, don Alonso: falsas esperanzas.

Si lo hubiera visto, quizás habría sido fulminado por el brillo cegador de la falsedad, como usted. Lo más fácil del mundo es ver lo que uno desea ver. Si no fuera así, los hombres no se casarían con las mujeres y la Humanidad se habría extinguido hace milenios. Darwin lo vio claro.

La memoria es flaca, idealiza, es negligente, los recuerdos se intercambian datos entre sí.

-El orden de los factores no altera el producto -dijo Paquita con la inconsecuencia de quien no está dispuesto a que la lógica se interponga en el camino de su determinación-(...)

Por ahí...

Publicado en La Nación, 21 de noviembre 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

Bradbury. Más rápido que la vista


     -Si yo estuviera en tu lugar -dijo Black-, me zambulliría de lleno en un romance intenso para distraerme durante la espera.
     -Ya no estoy para esos trotes.
     -Entonces, sufre-replicó Black.
     Las horas pasaban más lentas que los minutos, los días, más lentos que las horas; las semanas, más lentas que los días.

     -Los bibliotecarios guardamos todo. Nunca se sabe quién va a llegar en el próximo tren (...)

     Con la actitud imperturbable que sólo el vino puede proporcionar (...)


Adiós Ray, por Crist