martes, 14 de diciembre de 2010

Flotar por ahí


Publicado en La Nación, 1 de diciembre 2010

La vida es dura...



Del Indio Solari, publicado en C&P nº 25, abril 1990, p. 55



"La vida es decidir y pretender"

Taibo II, Paco Ignacio





El retorno de los Tigres de la Malasia

(...) que sería inolvidable, y que nunca se curarían las peores nostalgias, las de las lejanías de los amigos. Algo habría de eso.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Terenci Moix



El sexo de los ángeles


Tú te pierdes por los caminos de la memoria, donde todo es posible.


Había hablado en un tono muy bajo, y aun yo bajé el mío para decirle:
-Es un sueño. Todos bebemos demasiado.

Ella demostraba, así, la perseverancia de un boy scout leninista (…)


- No digo que te falte razón. Toda esta gente que nos gusta, los que nos sustentan, también se encontrarían saturados de experiencias anteriores. Pero no te extrañe que nos seduzcan tanto los amigos de lo imposible.


En resumen: lo consideré un personaje completamente vulgar, a quien no quedaba otro remedio que adorar a alguien, porque nunca encontraría a nadie que le adorase a él.


A medida que se alejaba, sentí que mi soledad se iba acentuando. Cuando desapareció en la distancia, la soledad fue inconmensurable. Y, sin embargo, no había alcanzado su máximo grado de saturación. Lo alcanzaría a partir de entonces, progresiva y calculadamente, (...)


-Tu ética debe de ser muy peculiar, ya que actúas según la intolerancia que censuras en los demás. Te estás convirtiendo en un inquisidor.

Siempre he creído que, con aquellos intentos de proteccionismo salvaje, el pobre abandonado pretendía recuperar su amor a largo plazo.

Una vez perdida, la lucidez tarda mucho en regresar, y en algunos casos no lo hace nunca.

Contrariamente al éxito, el fracaso tiene la ventaja de no despertar envidia, que suele ser un sentimiento muy incómodo. El fracaso de los demás nos lleva a la piedad y así nos sentimos más presentables a nuestros propios ojos.

Bolaño, Roberto. La Universidad desconocida



Lola Paniagua


Contra ti he intentado irme alejarme

la clausura requería velocidad

pero finalmente eras tú la que abría la puerta.


Estabas en cualquier cosa que pudiera

caminar llorar caerse al pozo

y desde la claridad me preguntabas por mi salud.


Estoy mal Lola casi no sueño




Bebiendo un resplandor llamado whisky (Fritz Leiber relee alguno de sus cuentos)



Dinero no te conceden los dioses
mas sí caprichos extraños (Ahora paseas solitario por los muelles)

jueves, 11 de noviembre de 2010

Y más Inodoro






















De Santis, Pablo




El enigma de París



Cuando uno toca aquello con lo que ha soñado, lo que le sorprende no son los detalles sino el hecho de que se trate de algo real, compacto, cerrado sobre sí mismo, sin esa urgencia por cambiar de forma que tienen las personas y las cosas en los sueños; es un deleite y una decepción a la vez, porque significa que la fantasía tenía una base real, pero también que la fantasía ha terminado.


Había en ese encono algo puro y verdadero que no se parecía en nada al resto de su vida. Aquel odio era él.


Sé, por experiencia propia, que nadie es aquello que quiso ser: todos aspirábamos a otra cosa distinta, un ideal que no quisimos manchar acercándolo a la vida real.



--La experiencia es engañosa: nos enseña que alguna vez ya hicimos esto que estamos haciendo ahora. Nada más falso. Todo ocurre por primera vez.


(...) adoptó el tono grave y ambiguo de quienes han aprendido que nada se parece tanto a la sabiduría como la imprecisión.


--Entonces fue un sueño --dijo--. Eso no es tan malo, después de todo. Un sueño puede volver a soñarse.


--Pero los niños dejan de ser niños. Y aquello con lo que soñaban se transforma, se borra, se corrompe.
--Yo sigo soñando con las mismas cosas --respondí, sin saber si mentía o decía la verdad.